viernes, 24 de marzo de 2017

Rompiendo estereotipos profesionales.


Para esta entrada, relacionada con los estereotipos profesionales, he elegido a un hombre, simplemente por romper un poco la línea del curso y para que los hombres tomemos conciencia de que el machismo nos puede afectar directamente a nosotros también.

Desde mi punto de vista la solución a este problema (desigualdad, machismo, estereotipos de género...) es la educación. Lo que ocurre es que es un problema muy difícil de atajar, por que supone la conjunción, el acuerdo de todas las fuerzas sociales y toda la población: los padres y madres, los medios de comunicación, el sistema educativo... y además se necesitarán muchas generaciones para que estos mensajes vayan calando hasta el tuétano de la sociedad y se conviertan en valores naturalmente asumidos por todos.

viernes, 17 de marzo de 2017

Corresponsabilidad y conciliación: dos retos para el presente.

Después de ver este vídeo, ¿a quién no le empiezan a saltar chispas en el cerebro?


El problema de la compatibilización de la jornada laboral con la vida personal se ha convertido en uno de los más importantes temas de estudio en la mayoría de las sociedades avanzadas. Para que las ciudadanas y ciudadanos puedan desarrollarse como perosnas más allá del ámbito profesional, es decir, hay que transformar mentalidades, horarios y estilos de vida.

Es un problema muy complejo, ya que a las obligaciones laborales hay que añadir las tareas del hogar y el tiempo de atención y cuidado de las hijas e hijos (si se tienen), con lo que el tiempo para el desarrollo personal (aficiones, tiempo de relax, etc.) se convierte en escaso. Pero es más escaso aún o casi nulo, si estas tareas domésticas y laborales no están compensadas, es decir, equitativamente repartidas entre las dos partes.

Es necesario un cambio de mentalidad en las empresas, para que entiendan que tanto ellos como ellas pueden rendir de igual forma y que las obligaciones externas al trabajo son también de las dos partes. Que los hombres también tienen un proyecto de vida en el que entra la paternidad y la educación de sus hijos, con lo cual es tan aceptable que un hombre pida una reducción de jornada, por ejemplo, como que lo haga una mujer. 

Pero probablemente el cambio más importante está en la población. Las últimas generaciones han avanzado claramente en el tema de la igualdad, ni mucho menos lo necesario, pero han ido dando claros pasos hacia adelante. Los hombres comenzaron a ayudar a las mujeres en las tareas que eran propias de estas; sin embargo el siglo XXI es momento ya para cambiar ese juego de roles que también ha quedado obsoleto. Muchos de los hombres actuales no ayudamos a nuestras parejas, asumimos que las tareas domésticas son compartidas, son responsabilidad de las dos partes, con lo cual la doble jornada, que mayoritariamente es cosa de ellas, ha de reducirse a la mitad para que cada uno asuma su papel, se comprometa con la otra persoa y así pueda disponer de su propio tiempo de dedicación personal. Es lo que llamamos corresponsabilidad.

Y hablando de referentes. Como muestra, un botón... bueno un chaleco.

Uno de tantos referentes para todas y todos aquellos que quieran dedicarse a la física, la química, o la investigación en general, es Stepahanie Kwolek (New Kensington 31 de julio de 1923 - Wilmington 18 de junio de 2014).


Esta química polaca-estadounidense, inventó el poliparafenileno de tereftalamida, conocido con el nombre de Kevlar. Este compuesto es una fibra de alta resistencia (hasta cinco veces más resistente que el acero), muy ligero y solo se derrite a partir de 500º. Se utiliza, por ejemplo, en los chalecos antibalas de policías y soldados en todo el mundo.

Una compañía científica llamada Dupont (creada en 1802), cuyo objetivo era facilitar la vida cotidiana de las personas y hacerla más segura, pone a la ciencia a trabajar para la búsqueda de soluciones o mejoras a problemas y situaciones cotidianas. 

Kwolek entró a trabajar en Dupont en 1946, con la primera intención de desarrollar sus investigaciones allí durante unos años y ganar el dinero suficiente para estudiar medicina. Finalmente estuvo trabajando para la compañía 40 años: " Me enamoré tanto de mi trabajo que me olvidé de la medicina"; estaba entusiasmada "sobre todo por la libertad con la que trabajábamos y la emoción de que constantemente hacíamos descubrimientos en una u otra materia".

Estos son algunos de sus reconocimientos y premios:

  • Howard N. Potts Medal (1976) - Por sus soluciones cristalinas de polímeros y las fibras resultantes de estos.
  • Materials Achievement Citation for Kevlar ® (1978).
  • American Institute of Chemists' (AIC) Chemical Pioneer Award2 (1980).
  • Creative Invention Award3 (1980).
  • Fue incluida en el Muro de la Fama de la Ciencia e Ingeniería en Dayton, Ohio4 (1992).
  • American Innovator Award (1995) - Se convirtió en la cuarta mujer en ser incluida en el “National Inventors' Hall of Fame”.
  • National Medal of Technology (1996) - Su más grande reconocimiento, lo recibió de parte del presidente Bill Clinton.

En el colegio ella creía que sería diseñadora, pero disfrutaba tanto de sus clases de ciencias, que eso la impulsó a seguir ese camino, el cual desarrolló con gran éxito durante toda su etapa estudiantil.


Referentes femeninos: tan reales como necesarios.

Para esta primera entrada de la 4ª semana me voy a centrar en los estereotipos de género que hay en la educación y la necesidad de referentes femeninos, que esto conlleva.

Hace un par de semanas vi este vídeo:






Hay algo que, de lógico que es, me dio como un golpe de realidad, pero de lleno en la conciencia. Yo estoy convencido y comprometido con la coeducación, pero reconozco que estos testimonios me abrieron los ojos. Cuando a estas chicas les ponen los ejemplos de las numerosas mujeres científicas que han hallado, descubierto, inventado cosas tan importantes, ellas se sorprenden porque "siempre hablamos de hombres científicos". Pero lo que más me impactó son las dos últimas chicas que aparecen en el vídeo diciendo que ahora que saben que antes que ellas hubo mujeres que se dedicaron a la ciencia con absoluta relevancia, eso las inspira y las motiva para emprender ese camino.

Necesitamos urgentemente referentes femeninos en todas las disciplinas educativas, no solo en las ciencias, en literatura, en historia, en educación física, en las artes... nuestras hijas, nuestras alumnas necesitan saber que esos caminos ya fueron abiertos hace siglos y que, por tanto, no solo no están cerrados para ellas, sino que deben ensancharlos para que cada vez sean transitados por más mujeres hasta que algún día los nombres femeninos brillen tanto como los masculinos. Cuanto antes mejor.