Con esto termino el MOOC de Educaiguales, espero estar a la altura.
Ha sido un placer, un trabajo muy interesante, bonito e instructivo. Gracias a todas y a todos.
En este blog encontraréis enlaces, supuestos contables, problemas resueltos y sin resolver, normativa, y cualquier otra cosa que crea interesante para el apoyo a mis clases, o en general para su divulgación. Espero que os guste. Saludos.
jueves, 30 de marzo de 2017
lunes, 27 de marzo de 2017
Prevención de la violencia de género. ¿Por dónde se cuela?
Como ya hemos comentado a lo largo de este MOOC, la cantidad de estímulos conscientes y subconscientes que reciben niñas y niños desde que son capaces de asimilar los mismos, van horadando la lógica innata de la igualdad de los sexos, conformando una estructura social de estereotipos de género contra los que, a medida que vamos creciendo, es más difícil luchar.
Esta estructura mental es, a priori, individual, pero se va reforzando cuando interactúa socialmente. Lo peligroso es que tiene múltiples repercusiones negativas (ya hemos hablado de ellas a nivel personal, laboral, de pareja...), pero la peor de todas, sin duda es la violencia de género.
Ya comentaba en alguna de las entradas anteriores que cuando la niña crece absorbiendo esos estímulos, va asimilando un papel de "minusvalía" frente al niño en muchos ámbitos de la vida que son básicos para su desarrollo integral como persona y en la sociedad (debilidad, cobardía, sensibilidad como algo peyorativo, baja autoestima, cuidado de los demás por encima del de una misma..); el niño, sin embargo, crece y se va haciendo adulto, interiorizando esos estereotipos que lo señalan como triunfador, luchador, fuerte, protector, etc. Desde mi punto de vista esa diferenciación desde el inicio es lo que provoca que muchos niños vayan creciendo con la idea de superioridad y de posesión hacia la mujer, y eso puede conducir al llegar a la adolescencia a la violencia de género.
La incapacidad para reconocer a la mujer como una igual y la frustración de no poder dominar lo que se pensaba que era suyo, junto con el miedo a gestionar sus propias emociones impuestas desde la cuna y derivadas también de aquellos estímulos, llevan a un callejón sin salida aparente, del que algunos solo pueden escapar mediante la violencia (física o psicológica).
Por todo esto es tan importante la conciencia social de la desigualdad de género y la coeducación, la corresponsabilidad y la conciliación como mecanismos para resolverla con todas sus ramificaciones.
Esta estructura mental es, a priori, individual, pero se va reforzando cuando interactúa socialmente. Lo peligroso es que tiene múltiples repercusiones negativas (ya hemos hablado de ellas a nivel personal, laboral, de pareja...), pero la peor de todas, sin duda es la violencia de género.
Ya comentaba en alguna de las entradas anteriores que cuando la niña crece absorbiendo esos estímulos, va asimilando un papel de "minusvalía" frente al niño en muchos ámbitos de la vida que son básicos para su desarrollo integral como persona y en la sociedad (debilidad, cobardía, sensibilidad como algo peyorativo, baja autoestima, cuidado de los demás por encima del de una misma..); el niño, sin embargo, crece y se va haciendo adulto, interiorizando esos estereotipos que lo señalan como triunfador, luchador, fuerte, protector, etc. Desde mi punto de vista esa diferenciación desde el inicio es lo que provoca que muchos niños vayan creciendo con la idea de superioridad y de posesión hacia la mujer, y eso puede conducir al llegar a la adolescencia a la violencia de género.La incapacidad para reconocer a la mujer como una igual y la frustración de no poder dominar lo que se pensaba que era suyo, junto con el miedo a gestionar sus propias emociones impuestas desde la cuna y derivadas también de aquellos estímulos, llevan a un callejón sin salida aparente, del que algunos solo pueden escapar mediante la violencia (física o psicológica).
Por todo esto es tan importante la conciencia social de la desigualdad de género y la coeducación, la corresponsabilidad y la conciliación como mecanismos para resolverla con todas sus ramificaciones.
viernes, 24 de marzo de 2017
Rompiendo estereotipos profesionales.
Para esta entrada, relacionada con los estereotipos profesionales, he elegido a un hombre, simplemente por romper un poco la línea del curso y para que los hombres tomemos conciencia de que el machismo nos puede afectar directamente a nosotros también.
Desde mi punto de vista la solución a este problema (desigualdad, machismo, estereotipos de género...) es la educación. Lo que ocurre es que es un problema muy difícil de atajar, por que supone la conjunción, el acuerdo de todas las fuerzas sociales y toda la población: los padres y madres, los medios de comunicación, el sistema educativo... y además se necesitarán muchas generaciones para que estos mensajes vayan calando hasta el tuétano de la sociedad y se conviertan en valores naturalmente asumidos por todos.
Desde mi punto de vista la solución a este problema (desigualdad, machismo, estereotipos de género...) es la educación. Lo que ocurre es que es un problema muy difícil de atajar, por que supone la conjunción, el acuerdo de todas las fuerzas sociales y toda la población: los padres y madres, los medios de comunicación, el sistema educativo... y además se necesitarán muchas generaciones para que estos mensajes vayan calando hasta el tuétano de la sociedad y se conviertan en valores naturalmente asumidos por todos.
viernes, 17 de marzo de 2017
Corresponsabilidad y conciliación: dos retos para el presente.
Después de ver este vídeo, ¿a quién no le empiezan a saltar chispas en el cerebro?
El problema de la compatibilización de la jornada laboral con la vida personal se ha convertido en uno de los más importantes temas de estudio en la mayoría de las sociedades avanzadas. Para que las ciudadanas y ciudadanos puedan desarrollarse como perosnas más allá del ámbito profesional, es decir, hay que transformar mentalidades, horarios y estilos de vida.
Es un problema muy complejo, ya que a las obligaciones laborales hay que añadir las tareas del hogar y el tiempo de atención y cuidado de las hijas e hijos (si se tienen), con lo que el tiempo para el desarrollo personal (aficiones, tiempo de relax, etc.) se convierte en escaso. Pero es más escaso aún o casi nulo, si estas tareas domésticas y laborales no están compensadas, es decir, equitativamente repartidas entre las dos partes.
Es necesario un cambio de mentalidad en las empresas, para que entiendan que tanto ellos como ellas pueden rendir de igual forma y que las obligaciones externas al trabajo son también de las dos partes. Que los hombres también tienen un proyecto de vida en el que entra la paternidad y la educación de sus hijos, con lo cual es tan aceptable que un hombre pida una reducción de jornada, por ejemplo, como que lo haga una mujer.
Pero probablemente el cambio más importante está en la población. Las últimas generaciones han avanzado claramente en el tema de la igualdad, ni mucho menos lo necesario, pero han ido dando claros pasos hacia adelante. Los hombres comenzaron a ayudar a las mujeres en las tareas que eran propias de estas; sin embargo el siglo XXI es momento ya para cambiar ese juego de roles que también ha quedado obsoleto. Muchos de los hombres actuales no ayudamos a nuestras parejas, asumimos que las tareas domésticas son compartidas, son responsabilidad de las dos partes, con lo cual la doble jornada, que mayoritariamente es cosa de ellas, ha de reducirse a la mitad para que cada uno asuma su papel, se comprometa con la otra persoa y así pueda disponer de su propio tiempo de dedicación personal. Es lo que llamamos corresponsabilidad.
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